La calidad de la Información en salud mental

En las últimas semanas se me acumulan sensaciones extrañas al escuchar las noticias de primera hora o ver un telediario. En mitad del maremágnum sobre corruptelas varias, procesos llamados de transparencia, campañas preelectorales y datos macroeconómicos, una mañana escuché bruscamente una larga noticia sobre “el trastorno de ansiedad social o pánico escénico”, que al parecer era frecuente entre artistas del espectáculo (con nombres y apellidos), se trataba con diversas técnicas de relajación y respiración en un centro de Barcelona frecuentado por famosos…y seguía el noticiario con el político de turno. Así, en frío. La inadecuación del marco me pareció relativa ante las incongruencias gruesas del contenido. La confusión expuesta entre pánico, ansiedad social, enfermedad de famosos, poco tiene que ver con una fobia específica, con una fobia social, y menos con una reacción de ansiedad aguda con/sin crisis de pánico ó una agorafobia.

Este último fin de semana me encontré con la sorpresa de “una posible Pastora Soler” padecida por Joaquín Sabina al tener que acabar un concierto, tras casi hora y media de actuación por encontrarse cansado (refirió el cantante en directo excusándose). Para los que no conozcan todos los extremos: parece que la cantante Pastora Soler ha cesado su actividad  pública actualmente por padecer ese “pánico escénico” que comentan en los medios. Para mí sobran los adjetivos de falta de respeto a ambos artistas y la intimidad de sus padecimientos y problemas, y a todos los enfermos con Trastornos de Ansiedad.

El 25% de la población mundial padece Trastornos de Ansiedad. No por frecuentes y no mortales menos incapacitantes ni invasivos que cualquier otro Trastorno Mental.
Como ante toda ciencia compleja, el manejo de la Enfermedad Mental en los medios de comunicación refleja en gran medida lógica confusión y desconocimiento, pero de forma específica también la estigmatización y el rechazo social ante el temor a la locura, en todas sus formas o aproximaciones.

Es por ello que la necesidad de una información estricta, bien enmarcada en su ámbito, y asesorada, resulta la única vía para evitar estas, “llamemos”, noticias comentadas.
Lo sucedido y aparecido en los medios sobre los trece exorcismos sufridos por una menor diagnosticada de Anorexia Nerviosa, o la dinámica de grupo sectario que ha llevado a detenciones por abusos sexuales recientemente en el seno de un supuesto grupo religioso, requerirían un valoración individualizada.

Ambas son situaciones densas y de alta complejidad psicopatológica y dinámica, y escasamente reseñadas en los noticieros más que por el morbo superficial de los datos más
 oscuros y llamativos para captar audiencia/lectores/oyentes.

Es este un planteamiento duro. Pero pienso que con la enfermedad no se puede trivializar. Y no hay enfermo más frágil que el que no puede, a veces, ni pedir ayuda. Situación harto frecuente en la inmensa mayoría de los padecimientos psíquicos.
http://www.elnortedecastilla.es/burgos/201412/05/investigan-intento-suicidio-joven-20141205103934.html

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